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Aporte a las Familias

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1. SENDA en la comunidad Labbeliana…

¿Por qué prevenir en la escuela?

  • Para abordar un problema creciente: El consumo de drogas y alcohol es un problema que está presente en la mayoría de los contextos sociales, incluido el escolar. Si bien el uso de estas sustancias puede provocar dependencia a cualquier edad, mientras más temprano se comience a consumir, mayor es la probabilidad que se llegue al abuso.
  • Es responsabilidad de todos: La educación dentro del contexto familiar, escolar y comunitario es clave para ayudar a los niños y adolescentes a comprender los riesgos del abuso de drogas y alcohol.

Características:

Cuadernillos para estudiantes, manuales para profesores y material didáctico de apoyo contienen los programas preventivos de SENDA.

 

 

 

2. ¿Cómo ayudar a tu hijo a tener una buena salud emocional?

 

1.- Evitar la represión. Hay que favorecer la actualización de la parte instintiva del niño (el amor y la agresividad), y nunca pretender someterlo o ahogarlo. Siempre es más sano expresar el sentimiento (aunque sea negativo: rencor, celos, etc.) que ocultarlo. El niño debe encontrar un clima donde se permita sentir y expresar con la palabra las emociones más perversas. Un buen lema sería: se permite sentir y expresarlo con la palabra. Por ejemplo, las vivencias agresivas no se pueden llevar a la práctica, pero sí se pueden expresar y contar.

2.- Educar teniendo en cuenta al otro. El niño debe aprender de forma teórica y vivencial que no es el ombligo del mundo, que no está solo. Las necesidades de los otros, y sus deseos, son el contrapunto de sus inclinaciones y proyectos. Ser adulto es tener en cuenta al otro y sus necesidades. La posición de “tener” está centrada en uno mismo. Gira en torno a las propias necesidades: primero yo, después yo y yo… Poner el punto de mira en los otros es una forma de relativizar el poseer. Es una forma de vencer el narcisismo patológico que lleva al consumismo.

3.- Desear no es sinónimo de conseguir. A veces, para que el niño valore lo que tiene será preciso dilatar un poco su posesión. En el mundo infantil desear una cosa es conseguirla: si quiero un juguete, lo tengo; si deseo unos patines, los consigo. El mundo adulto tiene otras reglas y a veces el deseo no se hace realidad. El niño deberá aprender a soportar las contrariedades, pues de mayor no todos sus sueños se harán realidad.

4.- Sublimar los instintos más negativos (el odio, la agresividad, la envidia, etc.) deben transformarse a través del arte, el deporte o la cultura. Siempre toda energía negativa se puede canalizar hacia metas más sanas y constructivas. Un ejemplo lo tenemos en los cirujanos y en los carniceros: han transformado su agresividad en beneficio de los demás y de ellos mismos. Lo malo no es sentir, lo pernicioso es usar las emociones negativas contra los otros.

5.- Favorecer la autoestima y la valoración de sí mismo apoyándonos en las propias capacidades del niño (honradez, solidaridad, generosidad, etc.) y no en lo que posee o por sus resultados (las buenas notas). Así ayudaremos a que de valor a lo que verdaderamente lo tiene: el “ser”. Hay que primar el “ser”, sobre el “tener”, para que de adultos puedan disfrutar de forma correcta de su “tener” (riqueza, posesiones, etc.). De esta forma habrán conseguido unir los términos de la disyuntiva: ser-teniendo.

6.- Educar en valores. Lo importante no es la fachada, sino lo que está dentro. Debemos esforzarnos por ir robusteciendo en los más jóvenes lo que son, no lo que tienen. Así los valores de la solidaridad, el compromiso, la honradez, la tolerancia, por ejemplo, están por encima de poseer un coche último modelo o comprarse unas zapatillas de marca. Lo primero es lo esencial, lo segundo es lo accidental.

ALEJANDRO ROCAMORA BONILLA

Psiquiatra, catedrático de Psicopatología y miembro fundacional del Teléfono de la Esperanza

 

3. ¿A QUE SE ENFRENTA UN MENOR DE EDAD EN EL INTERNET Y LAS REDES SOCIALES?

Según la Academia Americana de Pediatría, los niños no deberían tener acceso a dispositivos electrónicos hasta los dos años de edad. Luego el acceso parcial a programas de televisión no violentos ni con contenido sexual es dosificado a una hora entre los 2 y 5 años de edad y dos horas entre los 6 y 18 años. Esta entidad se apoya en estudios que revelan problemas de salud y desarrollo asociados al frecuente uso de dispositivos electrónicos.

Más allá de los problemas que puede producir la luz azul de estos dispositivos en los ojos por citar un ejemplo, existen otras razones que tienen que ver con la seguridad. La mayoría de los aparatos que poseemos en la actualidad tienen acceso al internet y a las plataformas sociales. Dicho acceso es fácil, cómodo y divertido cuando se usa con responsabilidad, pero puede llegar a ser la peor pesadilla de quien no esté preparado para navegar de forma segura.

Lo primero que hay que tener en cuenta es el libre acceso a toda clase de contenidos que asociado a la rapidez del internet y la disponibilidad de tener siempre a mano un celular inteligente o una tableta, hace que el control de los padres sea muy poco efectivo. Existen filtros parentales para ciertos dispositivos, pero aun así el contenido no adecuado se filtra. En sitios como YouTube por ejemplo, un pequeño puede empezar a ver videos y rondas infantiles y dentro del contenido de búsqueda empiezan a aparecer videos no aptos para menores digitalizados en forma de dibujos animados y con títulos que pasan los filtros. Por otra parte, en el caso de niños un poco mayores que están empezando a descubrir su sexualidad y a explorar, el acceso a sitios con contenido pornográfico e incluso salones de chat con activación de la cámara es fácil. Cualquiera puede simplemente dar un click asegurando que es mayor de edad. Es importante recordar que el internet se diferencia de la televisión precisamente por ser un medio de comunicación interactivo.

Con las redes sociales el acoso o manoteo, también conocido en inglés como bullying, al que frecuentemente está expuestos los pequeños en la escuela o el barrio se traslada al mundo virtual dando lugar a lo que se conoce como acoso cibernético o Cyberbullying.

Los menores que sufren acoso cibernético al igual que los que sufren el acoso en espacios físicos, pueden llegar a presentar depresión, estrés, baja autoestima o ideas de suicidio. La diferencia radica en que en el acoso cibernético hay menos control sobre los ofensores quienes pueden incluso ocultarse detrás cuentas falsas. Así mismo cualquier foto o video que exponga a un menor al escarnio público puede darle la vuelta al mundo en segundos. Una vez en la red, las fotografías y videos difícilmente son dadas de baja porque siempre habrá alguien que los descarga y los volverá a reproducir una vez la fuente del mensaje sea eliminada. En este aspecto las autoridades a nivel mundial no tienen todavía una respuesta eficiente a las denuncias y algunos casos han terminado en el suicidio de los menores.

Otro aspecto importante son los pedófilos y las redes de pornografía y explotación infantil. Resulta que la tecnología no es de uso privativo de los buenos, por decirlo de alguna manera. Las redes de pornografía infantil a nivel mundial hacen uso del internet y de plataformas para navegar de forma anónima en lo que se conoce como la “Deep Web” o red profunda. Crean perfiles falsos para contactar a sus víctimas haciéndose pasar por niños de la misma edad y terminan manipulándolos para que se tomen fotografías mostrando su cuerpo o participen en actividades sexuales ilícitas a través de las cámaras. En el peor de los casos los niños terminan siendo encontrados por los criminales y vendidos a las redes de explotación infantil. Estas redes criminales saben cómo evadir los controles y la seguridad.

De acuerdo con el FBI, en el 2015 en los Estados Unidos llevó a cabo la operación ´Cross County´ que rescató ochenta jóvenes menores de edad de las redes de prostitución. Bajo ese mismo objetivo algunas agencias internacionales condujeron operaciones en otros países y en Tailandia, por ejemplo, fue arrestado un ciudadano americano que presionó a dos niñas de 14 y 16 años a tomarse fotos desnudas. Así mismo fueron rescatados dos niños de 11 y 5 años y una niña de 2 años y capturados los cinco adultos vendían suscripciones en la “Deep web” o red profunda para ver el abuso de estos niños en vivo.

Tener un menor de edad alejado de las redes sociales es una de las mejores formas de cuidar su salud mental y su integridad física, es enseñarles que antes de ser públicos somos personas privadas. De igual forma es necesario que como padres estemos siempre informados y lo más actualizados posible en cuanto a las modalidades de crimen que se cometen a través de las redes. No es solo monitorear a nuestros hijos es también enseñarles a tener un buen criterio a la hora de permitirles el acceso al mundo virtual y de proveer una educación sexual adecuada que les de herramientas para determinar que es sano y que definitivamente no.

Marta L. Pineda

Mamá y estudiante de Ciberseguridad.

Colaboradora de Psicología Infantil.

 

4. LA EDUCACIÓN EMOCIONAL: Base de la salud mental infantil (y adulta)

Escucho mucho en las sesiones con papás “la metáfora de la semilla”. Sembrar una semilla requiere de un largo proceso, de la inversión de cuidado, atención y tiempo que le dediquemos, dependerá el crecimiento del fruto. Así mismo, la inteligencia emocional es una habilidad que se desarrolla a través del tiempo y los adultos somos las principales figuras para guiar este proceso. La mayoría de los niños tienen la fortuna de recibir esta educación para la vida en la casa, y los que no, dependerán de sus maestros o cuidadores (por ello la importancia de elegir sensiblemente quiénes serán los cuidadores o el colegio para nuestros hijos). Para alcanzar la regulación emocional de los niños, primero y principal debemos practicarla nosotros mismos (ardua tarea), porque de este acto ellos aprenderán y/o imitarán muchas herramientas y estrategias. Por ello, al convertirnos en padres resulta indispensable revisar nuestro propio control emocional (e inteligencia emocional). Tres aspectos o pasos nos regalan las neurociencias y resultarían muy importantes a la hora del aprendizaje emocional:

1- Reconozcan y pongan nombres a las emociones (tanto niños como padres, emociones agradables o desagradables). Hacernos conscientes y expresar lo que nos pasa en el cuerpo, resulta ser un aporte. Tomando como ejemplo la emoción de la ira, al verbalizar “pareciera que estás enojado/a”, o “entiendo que estás enojado/a”, estamos brindando a través del lenguaje una valiosa herramienta, que permitirá reconocer la emoción y acudir a la comunicación de la misma en cualquier situación similar futura.

2- Intenten regular la emoción: Siguiendo el ejemplo, respirar profundo, buscar una pausa. No se contagie de la emoción del niño/a. Si fuera el caso y se ve sobrepasado, tómense unos segundos de time out o busque relevo de su pareja). Elimine progresivamente los gritos y las amenazas. También recomiendo el uso de la propia experiencia personal real o inocentemente inventada: “Yo también me hubiera enojado mucho por eso” o “Cuando mamá/papá era niña/o en un supermercado, me enojé mucho con la abuela porque no me compró ese juguete que quería”. Deje fluir la emoción, reprimirla o acallarla no es el camino. Tampoco es momento del sermón. Una vez que disminuya la intensidad de la emoción y aparezcan señales para poder hablar de lo sucedido, vendrá la reflexión y la búsqueda de soluciones y/o reparaciones entre tú y tu hijo/a.

3- Finalmente resulta muy importante, lograr asertividad en la expresión emocional. Es decir, ser capaces de manifestar la emoción manteniendo el respeto por sí mismos y por los demás, que nos conducirá, entre otros caminos, a la tan valiosa empatía. Por ejemplo: podemos enseñarles a sacar la ira pegándole a un almohadón o a una bolsa de box, tocando el agua tibia o sacar la tristeza o la ansiedad haciendo un dibujo o pintando mándalas.

Queridos papás, los invito a repetir el paso 1, 2 y 3 sistemáticamente en toda la infancia y así veremos el fruto salir: Niños/as reflexivos, seguros, empáticos, respetuosos de sí mismos y de los demás, con conocimiento de su mundo interno. Ellos serán los futuros adultos sanos, relativamente equilibrados, libres y plenos.

Eliana Staite

Directora del Centro de Intervención Temprana de Viña del Mar

citdelmar@gmail.com

 

*Material publicado primeramente por la revista Tell.